Amigas para siempre

domingo, 25 de noviembre de 2007

AMIGAS PARA SIEMPRE

Habían pasado ya los últimos días de aquel interminable invierno, era mediado del mes de junio y estaba destrozada. El calor era asfixiante y lo único que me calmaba era un baño fresquito y, como vivía sola, andar en braguitas por casa.

Mi nombre es Laura, tengo 31 años, delgada, con el pelo corto, de estatura baja y piel morena. Hace 3 años me vine a la ciudad a vivir y a buscar trabajo ya que quise separarme definitivamente de la vida con papá y mamá. Tuve la suerte de encontrar una buhardilla en un barrio de la ciudad, con piscina.

Pero aquel año fue increíblemente caluroso y, para el tema del trabajo, asqueroso. Soy muy casera y, aunque tengo varios compañeros del curro con los que salgo a desconectar, con la única persona que verdaderamente tengo buena química es con Ana... es un cielo de tía... nos pasamos las horas charlando y siempre coincidimos... conectamos de maravilla.

Ana tiene 39 años, es más alta que yo, algo más rellenita, con el pelo negro y ondulado y piel clara. Ella sabe cómo vivo, mis costumbres para la casa... vamos, que me conoce como si viviera a mi lado. Por cierto que Ana vivía con sus padres y una hermanita de 6 años en una buhardilla que estaba justamente en el bloque de enfrente a mi casa... o sea que la podía ver desde la terraza de mi salón.

Una de esas tardes de mediados del mes de junio, Ana me llamó al móvil para pasar la tarde en casa, ya que sus papis se habían ido a pasar el fin de semana al pueblo. A los diez minutos apareció en casa, sudorosa.
_Joder tía qué bochorno está cayendo... qué suerte tienes, aquí en pelotas. Yo no puedo... con mis padres en casa...
_Ya lo sé tía... pero vamos que esta es tu casa, pasa al baño y date una duchita fresca... y ponte cómoda.
_Pues sí que lo voy ha hacer, a ver si me recupero.
Y así lo hizo. Mientras, yo seguí chateando con una prima que lo estaba pasando mal por una separación.
_Laura, vente tía que me estoy dando un baño que te pasas.
_Espera que me despido de mi prima...
Y para el baño me fui... allí estaba Ana, metida en la bañera y, sin pensármelo dos veces me desnudé y me metí al agua. Estaba templadilla y aquella temperatura era ideal para relajarte... estábamos las dos, una frente a la otra, mirándonos fijamente... algo se mascaba en el ambiente... ella empezó a pasarme sus pies por la tripa y yo, que me había puesto a cien, me agaché y comencé a darles besitos... eran alargados y tenía pintadas las uñitas de negro...

_Te advierto que no pienso quitarlos... es lo que más me puede dar placer.
_Y yo te advierto que no pienso dejar de besarlos... en estas cosas del sexo no me conoces tía... y estoy a cien por hora...
_No, si ya... si los pezones te delatan...

En esas estábamos cuando sonó el teléfono...
_Corre, a ver si van a ser mis padres que tienen el teléfono de aquí y estaba en casa esperando que me llamasen...
Así que me levanté sobresaltada... pero cuando llegué, ya habían colgado... aproveché la ocasión para sentarme un momento en el ordenador...
_Ahora voy Ana... un minuto...
_Déjalo Lauri...
Y allí detrás de mi silla se colocó... rodeándome con sus brazos. Empezó a tocar mis grandes pechos, al principio con suavidad pero pronto cambió.
_Ven Laura... cogió mi brazo y yo, callada, obedecí...
Se sentó en mi cama, totalmente desnuda y yo me senté con ella. Laura se puso detrás de mí y comenzó a acariciarme... el cuello, los pechos, la tripilla hasta que llegó al sexo... que, poniendo los dedos tapando mi raja, comenzó a tocarme. Yo no podía ni moverme... estaba fuera de mí, era la primera vez... y me gustaba muchísimo. Así estuvimos durante diez minutos... yo jadeaba como una perra, no me podía quitar... era increíble la cantidad de sensaciones que venían a mi cabeza... me daba igual todo... solamente quería obtener placer y me estaba gustando que mi más fiel amiga me lo estuviera dando, Laura sabía muy bien todos mis gustos... parecía como si tuviera una cámara oculta y, desde su casa supiera más sobre mí... nunca habíamos charlado acerca de aquello que estábamos haciendo en ese momento... a lo mejor era la forma de conocerlo. En ese momento, Ana me empujó hacia atrás, quedándome tendida y se avalanzó sobre mi cuerpo... besando y lamiendo mis pezones, que os podréis figurar, estaban duros como piedras... la tripilla hasta que llegó al coño, el cual no dejó en ningún momento de chupar y chupar.
_Me encanta tía... estás depiladita... y sabe de maravilla...
Me decía mientras seguía bajando con sus labios dándome besitos por las piernas hasta llegar a los pies que, acogiéndolos con las dos manos siguió besándolos, por encima por debajo... pasándome la lengua entre los deditos... jadeando... ella estaba muy excitada.
Con Anita en esa postura, aproveché para lanzar mi boca contra sus piececitos... ya os he dicho que era lo que más me podía gustar, soy una fetichista de los pies. Luego fui subiendo por sus piernas hasta llegar al culo... hice algo que nunca hubiera imaginado hacer y por eso lo empecé ha hacer con miedo, despacio... se lo abrí y comencé a chuparle el ano... no podía parar de hacerlo... cada minuto que pasaba y notaba a Ana tan excitada, para mí era un triunfo y
seguía con más pasión intentando meter la lengua por aquel excitante agujero que, por cierto estaba muy dilatado... sería por mi saliva. Sin decir ni una palabra, como si las dos supiéramos cuál eran los pasos a seguir y aquello hubiera ocurrido más veces, me volví a recostar poniendo la cabeza sobre la almohada y Lauri se sentó encima de mi boca, quedando su peludo chocho contra mi boca... ella empezó a masturbarse con mi lengua mientras que frotaba con la mano mi chocho... no paraba de dar grititos
_Ay, ay, ay... Lauri, como me esta gustando cabrona...
Yo tenía metida la nariz en su ano... eran todo el rato interminables sensaciones... el gusto de chupar su coño y oler su culo... y dándose la vuelta, poniendo de nuevo su chocho encima de mi boca dijo...
_Espérate tía, ¿te gusta comer verdad?... pues ahora vas a beber cariño...
Y yo, como su esclava que en esos momentos quería ser, abrí la boca y Ana empezó a echármelo todo... era una sensación indescriptible... era caliente, ácido y al pasar por la garganta me ardía... pero no podía quitarme. Cuando estaba acabando, lejos de quitarme para irme a lavar, cosa que por otra parte me hubiera parecido lo más razonable, acerqué la boca hacia el coño de Ana para seguir mamando de su vulva e intentar sacar algo más.
_Eh tía... tranquilita, que yo también quiero... lo que más placer te dé... a mí me gusta todo, soy una ninfómana, comer o beber... todo me vale, sobre todo, cualquier cosa que esté dentro de ti, amor.
Y me soltó un muerdo como nunca otro había sentido... su boca dentro de la mía, mi lengua entrelazándose con la suya, sus dientes mordiendo mis labios...
_Está bien Ana, pero es que yo no soy tan fuerte como tú... ten en cuenta que todas estas sensaciones nunca las había tenido con una chica. He estado con chicos, ya sabes, pero de lo más normal... caricias, algún chupeteo, polvo y ya está. Y contigo... es increíble lo que puedes hacer.
_Sabes, lo que te pasa es que, a lo mejor, por primera vez alguien te está haciendo sentir cosas que personas del sexo contrario no saben llegar a ellas... ten en cuenta que los tíos son muy machistas y, por lo tanto, egoístas, y en las relaciones sexuales no iba a ser menos...
_ En cambio las tías sabemos lo que verdaderamente nos gusta y sabemos dónde dar y recibir placer... vamos que no somos tan primitivas... ja, ja, ja, ja. Estoy totalmente de acuerdo... y ahora túmbate Ana que sé lo que estás esperando.

Así que puse mi ano contra su boca y con un placer que nunca había sentido, comencé a apretar y aunque Ana me ayudaba metiendo todo lo que podía, primero su lengua y después un dedito. Ví que de vez en cuando, al sacar el dedo salía sucio y que se lo metía en su boca, cosa que daba aún más placer.
Después de uno rato supe que aquello iba a ser imposible...
_No puedo tía, levántame el culo un poco... esta vez la lluvia dorada va a caer sobre ti.
Y ahora sí, un pequeño apretón y empezó a fluir por mi coño todo lo que nunca hubiera imaginado que iba a salir teniendo a una tía debajo de mí...


Desnudas sobre la cama


Pasamos el resto del día tumbadas, desnudas encima de mis sábanas, besándonos como nunca... igual de amigas como siempre.

6 comentarios
  1. Siempre con tan buen gusto, mi amigo.
    Ali

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  2. Me encantan los relatos eróticos de lesbianas, este está muy bien escrito y con muy buen gusto.

    Saludos

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  3. Jose... encantado de compartir algunos gustos. He querido entrar en tu blog y es muy bueno pero veo q no se puede comentar en los post. No hay ninguna forma?

    Salu2

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  4. Me encantan las imagenes y relatos de lesbis

    Gracias por compartirlo con tus lectores/as Gùde.

    Saludos desde el blog del deseo

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    Respuestas
    1. Y a mí que te gusten, para eso están pensados...

      Salu2

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