El esclavo de mis sueños

domingo, 8 de junio de 2008

Tumbada en la hierba

El año pasado, mis padres hartos de no tener apenas tiempo para cuidar del jardín, contrataron a Rafa para que se hiciese cargo de los trabajos de jardinería. Es de Senegal y llevaba pocos meses en la ciudad. Chico alto, fuerte y muy simpático que enseguida cogió confianza con la familia. La verdad es que yo, con 18 años que tenía y con las hormonas a cien por hora todo el día, enseguida me hice buena amiga... me pasaba las horas pensando en él y lo que me podía hacer. El aún no había encontrado casa así que vivía de momento con nosotros y se alojaba en el desván. Desde mi dormitorio, que quedaba justo debajo del suyo oía sus pasos mientras que, desnuda encima de la cama y mientras imaginaba cómo entraba a mi dormitorio, me masturbaba pensando que lo que me estaba dando placer no era mi dedo sino sus interminables centímetros de polla. Así, con la tranquilidad que daba saber que era hija única y que ningún hermano me iba a molestar, los fines de semana me salía a la pisci, con el bañador más provocativo que tuviera. Sabía que él me estaría mirando desde su habitación, limpiando la pisci, recortando el césped... me daba igual, el caso es que aquel pensamiento me excitaba aún más.

Mis padres se habían ido a pasar el día con unos amigos así que aproveché y, haciéndome la tonta mientras que Rafa estaba cortando el seto, me di la vuelta hacia abajo sobre la toalla y me quité la parte de arriba del bañador... a los cinco minutos estaba asada de calor, me levanté y me di un chapuzón. Al salir del agua, vi que él me estaba viendo desde el seto con la mirada fija en los pezones que en ese momento tenía duros... ya no podía más... le llamé, bajó de su escalera y, mientras llegaba, pude darme cuenta en aquel dios que se acercaba... con el torso desnudo... puro músculo... era mi esclavo. Al llegar a mí y sin mediar media palabra empezamos a besarnos con una pasión incontrolada... Rafa era más alto que yo, lo cual me gustaba aún más y en un momento dado cogiéndome en volandas por las axilas siguió con sus tremendos labios dándome besos en las tetas. Yo en aquella posición tenía mi coño apoyado a la altura de su miembro y notaba cómo éste estaba duro como un tronco mientras que aprovechaba para restregarme en él como si fuera una perra en celo... que pasión tan desenfrenada tenía Rafa, era increíble aquella máquina del sexo... y qué placer tan inmenso me estaba dando.

Me llevó en brazos sin despegar sus labios de los míos hasta la toalla que tenía sobre el césped en donde, como si fuera una flor que se podía romper, me dejó y allí empezó el verdadero festival cuando, bajándose los pantalones, salió su tremenda verga, oscura, dura y bien tiesa con un enorme prepucio rosadito. En seguida me lancé hacia aquel trofeo que día a día me había ganado, tomándolo con mi mano derecha mientras que con la otra le cogía del culo. Le masturbé con mucha delicadeza, escupiendo encima de su polla para lubricarla bien... era muy difícil ya que la tenía muy tiesa y dura, con grandes venas y mis manos eran pequeñas al lado de ese enorme miembro así que terminé por introducirla en la boca... saboreándola bien... arriba y abajo, despacito. Después de un buen rato en aquella postura, Rafa se tumbó en la toalla y yo sobre él... fue el 69 más sabroso que jamás hubiera pensado tener... el esclavo de mis sueños estaba comiendo todo mi coño apasionadamente con movimientos de lengua rápidos... cuando posó un dedo sobre mi ano y empezó a masturbarlo di un tremendo chillido, amortiguado por que tenía mi boca llena, y me corrí sobre su boca llenándola de todos los fluidos que en esos momentos salían por mi coño.

Rafa, cuando vio que había terminado con mis espasmos, se quitó quedando yo a cuatro patas... mi adorable jardinero hincó su verga en aquel coño bien dilatado y empapado y comenzó el recital de jadeos... movimientos de mete y saca rápidos... me hacía daño porque aquello era enormemente grande y largo pero era placentero. No quería que aquello terminase nunca asi que me quedé todo lo quieta que podía estar... ¿os podéis imaginar el la cantidad de orgasmos que pude tener?

Desde aquella mañana, todos los días seguí el mismo ritual, subiendo a escondidas al dormitorio de Rafa para follármelo... era mi esclavo sexual y yo acabé siendo la suya.

1 comentario
  1. No sé como caí aquí pero debe ser por San Google, abro muchas ventanas y en alguna siempre estoy googleando, debo haber ouesto pies de chicas ya que como se abrán dado cuenta es una de mis debilidades, una pero no la única.

    No llago a ser un esclavo pero me gusta hacerle de todo a una chica, de todo... especialmente con la lengua; puedo estar más tiempo del imaginable lamiéndola o chupándola por aquí y por allá, pero cuando lo hago en los pies o le doy un beso negro me pongo en éxtasis.

    Creo que tiene que ver con la entrega, me gusta sentirme entregado absolutamente. me gusta verla comno una diosa, pero sé graduarme, porque son muy pocas las que les agrada un poco, pero aún así se que tengo que alimentar sus propias fantasías de sumisión.
    Es la única manera de conseguir sentirte en el séptimo cielo, porque no encontré y ya perdí la esperanza de encontrar un ama verdadera, una a la que primero tenga que hacerle un exauisito masaje de hora y media, o cepillarle el pelo con cepillos de masaje capilar de la mejor calidad, cualquier otra cosa que ella y yo disfrutemos; como antesala al comienzo del sexo, donde sea yo el que haga todo, y si es bajo sus órdenes mejor: "no... seguí chupándome los deditos hasta que yo te digo..." mmm... lo pienso y se me eriza la espalda.

    Es increíbel que para liberar mis fantasías totalmente y eso que no son demasiado raras, tenga que pagar, y como me gusta que sean muy limpias y cuidadas, además son caras.

    Pero ya acepté que lo máximo que puedo obtener con una chica corriente es disfrutar un poco cada noche (y tampoco todas), a cambio que yo sea (la mayoir parte del tiempo) ese tipo de macho que a todas les gusta.

    El mundo es así: mandan las mujeres, y la prueba irrefutable que es así, es que no existe otra manera que la que describí. La mujer es tan poderosa que tiene el privilegio, si quiere, de actuar como esclava, sumisa, pasiva y todo es normal. Al revás no.
    Y eso que yo soy un privilegiado,conozco a otros hermanos (digo hermanos, porque me siento hermano de los tipos como yo, tan sensuales y apasionados, que deseamos una emperatriz una diosa.

    Un devoto beso en los pies a todas las chicas que lean esto, y un abrazo a mis hermanos.

    Rocco

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