Educando

miércoles, 14 de enero de 2009

Educando todo su cuerpo, enseñándole cómo debía tratar sensualmente cada rincón. Era aún demasiado joven... pero lo suficiente. La segunda vez que nos fuimos de copas con el resto de los compañeros, decidí atacar... mi cuerpo no podía esperar más. Era muy tímido... llevaba poco tiempo en la empresa (era becario). Le cogí sin que nadie se diera cuenta de la mano y le saqué del bar... tomamos un taxi... no hablamos nada por el camino, solamente le tenía fuertemente agarrado. Los dos sabíamos lo que estaba pasando... El taxi nos dejó en la puerta de mi casa y, entrando al portal, le empujé contra la pared y le besé con toda la pasión posible, comiéndome toda su boca... corrí escaleras arriba hasta llegar al piso, él detrás como un perro fiel. Esta vez, fui yo la que fue empujada violentamente contra la puerta de casa... después de unos momentos ardientes, me di cuenta que él iba demasiado excitado asi que, mientras seguía forcejeando con mis pechos, acerté con la llave a abrir la puerta... entramos, dejé que quitase torpemente mi camiseta y le dije...
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despacio Juan, despacio... espera, vamos al dormitorio.Obedeció y me siguió. Entramos en la habitación y me senté en la cama. Se puso frente a mí... le desabroché el cinturón y cuando bajé la cremallera salió un tremendo bulto, muy grueso... tenía el calzoncillo mojado y eso me excitó aún más. Se lo quité y su polla quedó tiesa hacia mí asi que la metí en la boca, lamiendo y tragando todo ese sabroso liquido preseminal que le había salido... era la polla más larga y gorda que jamás, a mis 40 años, había visto...
_ Siéntate a mi lado, cariño... hoy vas a aprender cómo debes tratar el cuerpo de una chica.
 


Juan ya estaba completamente desnudo y comprobé que aún tenía secuelas de la pubertad... lo cual me excitó de nuevo, me hizo fantasear más... mmmmmmm ... mamá enseña al hijo...
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Bien cielo, lo primero que has de hacer es desnudarme muy despacio... sensualmente, provocando la excitación.Juan me quitó el pantalón y los zapatos...
_ Ahora viene una de las piezas más difíciles en esta primera parte... despojarme de las bragas y el sujetador... sin prisas.
Me tumbé boca abajo y lo hizo de tal manera... tan sensualmente, que provocó que diera un pequeño gemido... erizó mi bello... mojé las sábanas.
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Muy bien mi niño... así quiero que aprendas. Ahora, los pies, una de las partes más eróticas en la mujer, de las peores tratadas y más olvidadas. Debes ir bajando desde la nuca hasta los pies, tocando la piel con la punta de tus dedos, parándote varias veces, estimulándome, provocando mi excitación.Ya lo creo que lo consiguió... de nuevo mordí mis labios a la vez que daba un gran gemido. Llegó a mis pies. Notaba sus dulces dedos sobre ellos...
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Uf, Juan, ¿sabes lo que debes hacer con los pies de una chica?. Adorarlos... bésalos dulcemente... por el empeine, los deditos, por abajo... así, así niño, qué bonito eres...mmmmmmmmm, delicioso... ahora saboréalos muy despacio... lame uno a uno los deditos. Bien Juan... eres maravilloso, si quieres excitarte más, mastúrbate mientras, yo también lo haré.Y así lo hizo, mientras metía mi pie en su boca, frotaba con energía su durísima polla hasta que minutos más tarde empezó a echar todo su semen a borbotones. Yo, atenta a su excitación, rápidamente coloqué mi otro pie sobre su enrojecido glande llenándolo de semen... caliente... adorable.
Ya se había animado de tal manera que no me dejó que siguiera diciéndole lo que debía hacer... pasó de ser un dulce y moldeable chico a una bestia fuera de sí... aquel potrillo al que enseñas a ser un gran caballo. Y así, mi gran semental, abrió mis piernas y comenzó a lamer mi vulva sin descanso, pasando su lengua arriba y abajo, provocándome un éxtasis. Yo jadeaba del placer que Juan me estaba dando...
_ aaaaaaaaaaa... mi niño, por favor fóllame no puedo más.
Aquel caballo desbocado comenzó a montarme... hasta el fondo... corriéndome varias veces. De pronto paró dentro de mí, sacó su enorme y aún dura polla hasta que quedó la punta en el borde de mi coño... mmmmmmmmmmmmmm nunca me habían hecho eso, estaba provocándome para que le suplicara... en ese momento volvió a cabalgar pero esta vez muy despacio sólo con la punta adentro y afuera... yo tenía convulsiones me estaba volviendo loca
_ por favorrrrrrr Juan... qué placer...
Y con un ritmo acompasado siguió follándome como nadie lo había hecho nunca hasta que, tras un gran quejido, me echó toda su leche. Desde aquel día que estuve con Juan, aprendí que en el sexo nadie puede ser profesor... siempre se aprende, siempre eres alumno... y quiero que sea así.

4 comentarios
  1. Venga a follar follar que el mundo se acaba! Excelente relato!

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  2. ufff me ha entrao un calor me lo he pasao delisioso

    un beso

    lalola

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  3. Ufff... me encantó tu relato, Juank. Combinaste a la perfección dos de mis grandes pasiones: el fetichismo y el sexo de iniciación. Así que, debo confesar que me he deleitado y relamido con cada una de las certeras descripciones que has argumentado, como pocas otras veces.
    Gracias por tan dulce regalo.

    Besines, a mis pies,
    Cire

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  4. Creo que leyendote me he identificado y sentido como Juan.
    Te seguiré

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