Caperucita roja

martes, 5 de octubre de 2010


Así comienza el famoso cuento...

Había una vez una niñita en un pueblo, la más bonita que jamás se hubiera visto; su madre estaba enloquecida con ella y su abuela mucho más todavía. Esta buena mujer le había mandado hacer una caperucita roja y le sentaba tanto que todos la llamaban Caperucita Roja.
Un día su madre, habiendo cocinado unas tortas, le dijo.

-Anda a ver cómo está tu abuela, pues me dicen que ha estado enferma; llévale una torta y este tarrito de mantequilla…

Pero 300 años más tarde, el famoso investigador Gúde, ha descubierto que entre líneas se leía otra historia…

Había una vez una chica en un pueblo; su madre estaba harta de ella y su abuela mucho más todavía así que decidieron mandarla hacer una caperucita azul para ver si se relajaba la nena una temporadita pero ésta decidió hacerla de otro color… era una caprichosa.
Un día su madre, habiendo cocinado unas tortas, le dijo.
-Anda rica ve a ver cómo está tu abuela, pues me dicen que ha estado enferma; llévale una torta y este tarrito de mantequilla.

Caperucita, cuando terminó a las dos horas de ver una peli porno, se fue directa a la peluquería… esto tenía que cambiar. Estaba hasta las narices de estar “despeluchada”. Peinado, manicura, pedicura y por supuesto un buen masaje… joder que tenía que atravesar el bosque ya que a su “abuelita” no se le había ocurrido otra cosa que comprarse la casa en el “quinto coño”. 


 Al pasar por el bosque, se encontró con el compadre lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió porque unos leñadores andaban por ahí cerca. Él le preguntó a dónde iba.

-Te pregunto yo qué haces aquí dándome la plasta… ¡cansino! Voy donde me sale de las narices.
-¿Te puedo acompañar? le dijo el lobo.
-¡Joder! -dijo Caperucita-, Mira majo, voy a la urbanización “Déjame en paz”.
-Pues que bien suena -dijo el lobo-, yo también quiero ir a verla; yo iré por este camino, y tú por aquél, y veremos quién llega primero.

El lobo partió corriendo a toda velocidad por el camino que era más corto y Caperucita se fue por el más largo entreteniéndose con el móvil mandando mensajes, bajando politonos, etc. Poco tardó el lobo en llegar a casa de la abuela; golpea: Toc, toc.
-¿Quién es?
-Soy tu nieta, Caperucita Roja, no tienes otra, coño! -dijo el lobo, disfrazando la voz-, te traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre te envía.

La cándida abuela, que estaba en cama porque no se sentía bien, le gritó:
-Tira la aldaba y el cerrojo caerá.

El lobo tiró la aldaba, y la puerta se abrió. Se abalanzó sobre la buena mujer pero se dio un buen golpe ya que era un patoso y calculó en exceso la distancia; la abuela, aprovechó la confusión y salió “por patas” . En cuanto recobró el conocimiento el lobo, cerró la puerta, se puso un camisón y fue a acostarse en el lecho de la abuela, esperando a Caperucita Roja quien, un rato después, llegó a golpear la puerta: Toc, toc.
-¿Quién es?

Caperucita Roja, al oír la ronca voz del lobo, primero se asustó, pero enseguida le siguió el juego.
-Tu nieta…Caperucita Roja… te traigo una torta y un tarrito de mantequilla. He atravesado todo el bosque y me he gastado una “pasta” en la pelu para traerte estas dos tonterías.
El lobo le gritó, suavizando un poco la voz:
-Tira la aldaba y el cerrojo caerá.

Caperucita Roja tiró la aldaba y la puerta se abrió. Viéndola entrar, el lobo le dijo, mientras se escondía en la cama bajo la manta:
-Deja la torta y el tarrito de mantequilla en la repisa y ven a acostarte conmigo.

Caperucita Roja se desviste y se mete a la cama y quedó muy asombrada al ver el pedazo de polla que tenía la “abuela”. Ella le dijo:
-Venga tío, déjate de rollos lésbicos y fóllame bien duro. Y diciendo estas palabras, este lobo malo se abalanzó sobre Caperucita Roja y comenzó ha hacer lo que más deseaba desde que conoció a la nena. Pero ésta, lista como ella sola, aprovechó el momento en el que el lobo estaba en todo su auge fuera de sí y se lo comió enterito.
o o o

Años después, los Hermanos Green (que eran unos puritanos)decidieron suavizar este final declarando que “en realidad gracias a la astuta abuela, la primera vez que oyó hablar desde el otro lado de la puerta al lobo, tomó su móvil y llamó a la policía que llegó rápidamente reduciendo a la “bestia feroz”.

Desde entonces todos dicen que la sombra del lobo persigue a Caperucita… pero no es así. Caperucita Roja y el lobo es una sola persona.


4 comentarios
  1. ufffffffffffffffffffffff, mierda de puta historia que nos metieron, me encanta caperucita, y tu lobo ,ni te cuento....pero bueno????? acaso te has metido en mis sueños, o es que realmente eres mi lobo??? Auuuuuuuu, si es así, vete quitando el camisón, abuelita que te voy a comer enterooooooooo. Salvaje y brutal, como debe ser, así me gustan a mi las pollas, así me gustan las abuelas y así me encantan las caperucitas...jajajajajaja.
    A mis piessssssss querido Gudelu

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  2. jajajaja entre ustedes me he leido las mejores versiones de caperucita que hay, la de Alma ya me gustaba, y esta llega a ser la pareja perfecta.

    Me quedo con sus ediciones, sin duda, la original esta bien para cuando tienes menos de 5 años.


    Abrazo Juan, besote Alma!

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  3. ¿Cómo a cambiado el cuento, no? Jajaja.
    Prefiero esta sin duda.

    Un beso desde mis Amanteceres

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  4. Imaginación al poder. Esto demuestra la falta de objetividad en la "historia de la humanidad". Cada uno cuenta lo que quiere.
    Buena historia
    Salut

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