TARTA

viernes, 1 de octubre de 2010

Ana acababa de cumplir 20 años. A las 12 de la noche la llamé para felicitarle… era mi niña, lo más sensual de todo lo que había conocido desde que llegué a la ciudad hace 10. Llevábamos 2 de noviazgo y parecía que la conocía de toda la vida.

Al día siguiente, mis otras dos amigas íntimas y yo nos encontramos… queríamos preparar algo muy especial a Ana. Algo tan entrañable que no lo pudiera olvidar fácilmente. Todas las ideas eran demasiado vulgares y monótonas. Ella se merecía algo más.

Al final, decidimos encontrarnos en mi apartamento… yo quedaría con ella y la sorpresa estaría asegurada. Así, fuimos preparando todo… o más bien creo recordar que fue al contrario, no preparamos nada. Solo compramos una tarta y el resto… la imaginación.
 
Fiesta de cumpleaños
Fuimos llegando y a la media hora mi reina entró por la puerta. Estaba realmente bonita… muy radiante de felicidad. El beso que le di fue premonitorio… nos encontrábamos muy enamoradas. Ana sudaba nerviosamente… yo ya llevaba varias horas con el coño chorreando solo de pensar en aquel encuentro. Sentadas en sofá, riendo, bebiendo y nuestra mirada fija… cómplice.

No podía más, la tomé por la cintura y comencé a besarla, apasionadamente como si ese fuera uno de los últimos besos. Era riquísimo. Su lengua… aquel sabor… aquel olor… aquel tacto.  Mientras desnudaba a Ana vi como mis otras dos amigas yacían sobre el sofá desnudas… solo se oían susurros, jadeos. Eran dos ninfas infinitamente bellas.

Pero Ana es otra cosa… una reina de la lujuria, un veneno para los sentidos. Aquella piel sedosa me volvía loca, sus pechos duros y turgentes eran un fino buqué para el paladar. Sus pies… un goce infinito. Pequeños, delicadamente finos mmmmmmmmmmmmmm los fui devorando con extremada delicadeza. Ana gemía. Era un puro éxtasis. Le fui regalando millones de besos que se posaban sobre su dulce piel… el cuello, los pechitos coronados por sendos pezones rosados hasta llegar a aquel impresionante coño… enorme, muy dilatado y mojado. Los labios de su clítoris esperaban ansiosos mi lengua. Así fue… lamió aquel delicioso agujero y tragué todos los fluídos. Era un manjar. Desesperada y fuera de mí le proporcioné una serie interminable de masturbaciones desgarradoras metiendo mi mano hasta la muñeca, buscando con los dedos todos los rincones más ocultos y provocando en Ana uno tras otro, orgasmos violentos… sacudidas corporales de aquel cuerpecillo que se retorcía como un rabo de lagartija.

Yo, exhausta, posé mi cabeza sobre su tripita mientras que ella seguía con convulsiones y gemidos cada vez más débiles. Estábamos muertas del placer que nos habíamos entregado… era el cumple de Ana pero el regalo fue para las dos. Ahora debíamos descansar y recobrar energía… ¿quizá para compartir aquella tarta de carne con nata con mis amigas?  

Fiesta de cumpleaños denudas


3 comentarios
  1. jejeje y ¿porque nunca se me ha ocurrido celebrar un cumple asi? solo que yo cambiaria a mis amigas por amigos

    Besos

    Adis

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  2. Holissss.. te he dejado un regalito en mi blog... un besito

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  3. Tu si sabes, te voy a contratar para que planifiques mi proximo cumple, te apuntas?

    Te doy la dire de mi vecina para que la invites como candidata principal :P


    Arazo!

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