Imborrables

viernes, 5 de noviembre de 2010

Era una época en la que la información sexual no se recibía apenas o se daba distorsionada y por supuesto nunca de manos de los padres… la debíamos sacar de donde pudiéramos revistas, películas, hermanos y, en mayor medida lo que me ocurrió, de un amigo.

Tenía 14 años y acudía al cole con otros dos hermanos míos mayores. Me sentaba en el último pupitre junto a mi mejor amigo, Oscar. Un día nos habían castigado sin bajar al recreo y nos dejaron encerrados en el aula haciendo deberes. Allí estábamos los dos sentaditos escribiendo en nuestras cartillas cuando Oscar me dijo que se había  empalmado. Todo lo que nos pasaba, ya que éramos tan buenos amigos, nos lo contábamos pero aquello me dejó con un ligero temblor… se ve que estaba despertando a la sexualidad pero nunca me hubiera imaginado que fuera de la mano de Oscar.

Echó su espalda hacia atrás dejando al aire aquella polla. Me encantó verla y comprobar, comparando, la mía. Era larga pero muy estrecha y sin descapullar. “Tócala”, me dijo. No lo pensé, era algo que me excitaba tremendamente… no por ser la polla de Oscar sino por tener esa experiencia. Llevé la mano hacia su bulto y los dedos entraron en contacto con su polla… “qué caliente está… y por donde haces pis?” le pregunté. “Lleva el pellejo hacia abajo” contestó.

Con suavidad y delicadeza, por miedo a hacerle daño, así lo hice comprobando que tenía un tacto distinto al de la mía. Yo la tenía más gorda y se veía el capullo rosado. De repente al bajar su piel, apareció aquel capullo escondido… fue increíble. Me acababa de empalmar y al notar como la respiración de Oscar se hacía cada segundo que pasaba más acelerada comencé a subirle y bajar con mis dedos a lo largo de su polla cada vez más larga. Le estaba haciendo una paja como las que me hacía en el cuarto de baño de casa.

Evidentemente el semen empezó a salir pero muy despacio… aquello me dio asco y lo dejé. Era demasiada información la que me estaba entrando en pocos minutos.

Otras veces coincidimos en su casa, en los vestuarios, en el autobús… y aunque yo también me hice pajas delante suyo él nunca llegó a tocarme. Pero el recuerdo de esos primeros contactos fueron preciosos. Nunca los vi como homosexuales, no. No sabía que significaban todos esos términos. Nunca los viví con vergüenza. Aquello acabó pero el recuerdo dura hasta este momento en el que estoy escribiendo.

La segunda vez que tuve una experiencia parecida (ya tenía más información de la vida) estaba recién casado. Un amigo del trabajo, homosexual, me invitó a su casa para tomar unos vinos y ver una peli. Como habíamos estado trabajando me di una ducha y allí, desnudo en su baño me entró un morbo increíble… abrí la puerta aposta (sabía que estaba allí) y mientras me hizo una revisión ocular yo para disimular le pedí una toalla. Me la dio y cuando cerré la puerta me masturbé salvajemente pensando en mi amigo.

Tiramos en el salón dos colchones, vimos la peli, reímos como dos posesos hasta que, después de varias horas de charla animada y desenfadada nos fuimos quedando dormidos. En un momento de la noche, desperté. No estábamos tapados y cuando me giré vi. el cuerpo de mi amigo totalmente desnudo. Tenía ganas de tocarle entero sólo por el morbo y excitación con la que me había despertado. No lo hice. Pero mi erección era tremenda. Me quité los calzoncillos y recuerdo perfectamente que no disimulaba para que no se despertara.

Me desnudé con energía y quedándome boca arriba me hice otra paja pensando en él. A medida que pasaban los minutos subía mi excitación y jadeos que, insisto, no disimulaba, llegando a despertarse. Se volvió hacia mí saliendo en esos momentos un tremendo chorro de semen. Me limpió delicadamente…

Durante mucho tiempo lo comentamos, no era algo que quisiéramos tapar al revés nos daba mucho morbo hablarlo ya que nos siguió pareciendo un acto tan bonito y lleno de sensibilidad que era imposible dejarlo pasar. Había ocurrido y podía volver. Él terminó casándose con su novio y yo con la mía.

Los actos, sean los que sean, que realizamos durante nuestra vida suelen ser imborrables… de eso se encarga nuestra razón por eso los que queremos eliminar son tan difíciles de quitar.  Y pienso "ahora llega un amigo y me pide que le haga una paja hasta que termine", ¿lo haría?

7 comentarios
  1. Porque no? si te apetece y te sientes atraido por ese amigo, pero asi porque si no, lo haria si fuese el caso en el q te encontrastes en casa de tu amigo, q te excitastes pensando en el, pero si un amigo q no me despierta ningun morbo me lo pide, le diria que no

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  2. El morbo es uno de los motores que nos ayudan a disfrutar mucho mejor de nuestra sexualidad, el dar rienda suelta a lo que nos apetece en un momento determinado es la mejor forma de no ser unos reprimidos.

    Me encanto tu relato y tu experiencia

    Besos de PaSioN

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  3. Sea lo que fuere, si es consensuado es extremadamente sensual...más todo tiene cabida en la exitación, todos los sueños son posibles cuando no censuramos nuestra mente. O no?

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  4. me he quedado como ...wow.. que experiencia no? pero me encanta como lo contas...


    http://eldiariodesilvina.blogspot.com/

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  5. Juraría que había dejado un comentario aquí, y ahora no lo encuentro :-S
    Yo creo que sí lo harías, y no pasa nada por eso, porque es mejor ser abiertos. El sexo es para disfrutarlo, sea con quien sea, hombres o mujeres, siempre que sea consensuado.
    Besos selváticos.

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  6. juank!ahora quede calentito...jejeje...buen relato! y esas cosas pasan realmente... ;)

    saludos1

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