El juego

miércoles, 23 de febrero de 2011

        Aquel día llegaba cansada del gimnasio. Desesperada, tirando la bolsa con fuerza sobre el suelo de la entrada caminé directa a la ducha. Sabía que Pedro estaba pero, aun así, pasé de saludarle. Según me fui desnudando me di cuenta de lo bruta que era pero el día no estaba como para salir y pedir perdón… diossssssssss, que mala ostia tengo. Estará en el sofá sentadito, tranquilito, con la comida preparada… mira, que le den. En el fondo necesito sentir que tengo a veces un sumiso pero no quiero que lo sepa ni lo note. Si, voy a jugar.
Salgo de la ducha y con la toalla cubriéndome voy al salón…
¡hoooooooooola mi reyyyyyyyyy! ¿Qué tal mañana ha pasado la cosita más bonitaaaaaaaaaa?
Mmmmmmmmmmmmm qué ganas tenía de darle este abracito a mi larguirucho.
Mmmmmmmmmmmmm qué ganas tenía que me lo dieras amorrrrrrrr.
Dame un beso, mi cielo.
Mmmmmmmmmmmmm………………….. Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
Slurp, slurp, slurp, slurp…….. Slurp, slurp, slurp, slurp
Ñamñamñamñamñamñamñam…….. ñamñamñamñamñamñam
Y así, haciendo verdaderos contorsionismos caímos sobre la alfombra… yo desnuda, Pedro con el albornoz desabrochado dejando al descubierto su gran polla. Sí aún pasados los años me seguía pareciendo impresionante y nueva… todos los días la miraba porque había algo en ella distinta.  Me puse a horcajadas manteniendo su duro y ardiente miembro aprisionado contra el pubis. Ante su desesperación porque aquello entrara en mi coño, empujé aún más para inmovilizar cualquier movimiento que pudiera hacer y, cogiéndole por su cuello con voz muy suave le dije
Estate quieto… vas a hacer todo lo que te diga y cuando yo lo diga. 

Imaginaos a un tío de 1,90 de altura, corpulento debajo de tan solo 1,50 flacucha… realmente bello. Era una situación nada angustiosa para ninguno pero Pedro se quedó inmóvil, no sólo por la presión recibida sino por el miedo que le transmitió mi voz y aquellas palabras que nunca habían salido en alguna de nuestras conversaciones. Tenía muchísimas ganas de hacer algo distinto de lo que Pedro habría pensado nunca de mí.
Comencé a presionar más fuerte sobre su mandíbula hasta que cedió.
Ahora vas a recibir algo que te va ha hacer más fuerte. Y lentamente fui sacando de mi boca toda la saliva que pude, echándosela con minuciosidad en su boca… lo realmente fuerte hasta ese momento no era lo que yo hacía sino que él se mantuvo sumiso a mi deseo… proporcionándole tal excitación que noté como su semen caliente se había empezado a desparramar sobre mi tripa.
Mmmmmmmmmmmmmmm me encanta, reina. Delicioso elixir. No pares… ahora no. Tengo en mi ser tu brebaje
Sí, cielo. Ahora estás bajo mi hechizo y nada podrás hacer sin mis órdenes.
Sólo átame cachorro.




3 comentarios
  1. Madre mia de mi corazón, ésto es demasiado para mi mente calenturienta y perversa...pero si algo es verdaderamente cierto es que cada embestida, cada encuentro, cada nuevo dia junto a esa polla, a ese larguirucho es diferente, especial, distinto,..porque la monotonía jamás debe instalarse en las vidas si realmente deseamos que el deseo y el amor perdure....ummmmh, precioso bondage el de cuerpo entero...ideas sin fin que se me cruzan en la cabeza y que temo hacerlas con mi chico, ainssss, si las aceptara????....

    Por qué no? verdad mi niño.

    ResponderEliminar
  2. UFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF Q CALOR!!!

    ResponderEliminar
  3. Vaya!! nada más levantarme de la cama y leer esto, jeje, no está nada mal, me voy a la ducha...
    Me gustan mucho las imágenes, si algo me pone es que me sujeten, sea con cuerdas o con sus propias manos.
    Un beso

    ResponderEliminar

Publicar un comentario