En el jacuzzi

viernes, 11 de marzo de 2011

Segundo relato de mi blog, publicado en el 2007. He querido rescatarlo para vosotros.

Quizá aquella había sido de las pocas decisiones correctas que había tomado. Le había dicho a mi mejor amiga que quería que se viniese al gimnasio conmigo. La verdad es que a ninguna de las dos nos hacía falta machacar los músculos, pero la idea de pasar unas horas fuera de la monotonía de la vida cotidiana, era lo mejor.

Mi amiga Carol y yo, nos conocíamos desde hace tres años, cuando vino a vivir cerca de nuestro apartamento y lo cierto es que desde el primer día congeniamos de maravilla. Yo trabajaba como monitora de pilates y siempre me empeñaba en que Carol se viniera... la verdad es que no lo necesitaba porque estaba muy bien... se sabía cuidar, pero la idea era quedar con ella para pasar las tardes en plan relax y... bueno, la verdad es que me gustaba muchísimo, estaba colgadísima por ella.

Aquella tarde, como tantas otras, me fui a su casa con la pretensión de cogerle por las orejas y llevármela al gimnasio. Pero, ante mi asombro, no hizo falta. Tomó su bolsa que tenía preparada y nos fuimos. Después de una hora, Carol estaba exhausta y le propuse la idea de darnos una sauna... que aquello la iba a relajar. Pero Carol me contó que ella no podía, que la última vez que estuvo en una se mareó, así que me dijo que prefería un jacuzzi.

Era última hora, así que no había nadie en los vestuarios. Comenzamos a desnudarnos como si nada pasara, no era la primera vez que nos veíamos así. Pero yo estaba nerviosisima... Nos metimos en el jacuzzi y enseguida Carol cerró los ojos en señal de relajación. Era preciosa, alta, fibrosa, con unos pechos duros y tenía todo el cuerpo rasurado. Después de unos minutos, ya no podía más y me atreví a pasar mis pies por sus piernas... no sabía cuál podía ser su reacción, pero en esos momentos no me importaba nada. Y nada pasó, Carol no se quitó ni me dijo nada, así que eso me dio más morbo... seguía acariciando con mis pies sus piernas y al momento noté como mi amiga estaba respirando más fuerte... le estaba gustando... y ante mi asombro, estiró sus piernas colocando sus lindos pies sobre mis tetas, momento que aproveché para llevar el mío al coño de Carol, el cual empecé a masturbar... me tenía loca, sobando con los dedos de los pies los pezones que, por supuesto ya tenía duros. 

Enseguida y ante la excitación que tenía, se colocó detrás de mí, no sin antes darnos un tremendo beso... interminable, mientras le acariciaba su coño. Se puso de pié colocándose de frente a la pared, dejando su tremendo culito frente a mí. Separé las nalgas dejando ver su ano y lo comencé a chupar mientras metía uno de mis dedos por su raja... era un placer... Carol chillaba, me suplicaba que no quitase nunca mi boca de su culito... y en ese momento se corrió. Después, me senté al borde de la bañera con las piernas bien abiertas y Carol metió su lengüecilla dentro de mi chocho, el cual lo tenía a tope... me lo besó y chupó hasta que yo me volví a correr... en ese instante, Carol tomó un consolador de su bolsa y empezamos a jugar con él como dos posesas... estábamos empapadas... fuera de sí... valía todo, y eso que entramos allí sin saber que ese iba a ser nuestro lazo de unión secreto. Nos conocíamos desde hace años y nunca hubiéramos pensado en ello, pero fue un placer... dos amigas y una obsesión, dejar correr nuestra imaginación encontrando sensaciones que hasta entonces nadie nos las había sabido dar.

4 comentarios
  1. Sin duda alguna, siempre he pensado que sólo una mujer es capaz de saber satisfacer a otra. Calentando motores querido, me aferro a la idea de la dualidad. Y los secretos...para los curas, que a mi me gusta hacer realidad mis fantasías.

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  2. Pues me alegro que rescates tus primeras entradas, sobretodo para quienes te conocimos despues, podamos leer un poco de aquello.

    Y el comentario de Alma me encanto, directa como es mi querida amiga, aunque eso de secretos y curas, no se porque pero me llevo a la imagen de tener un secreto con una monja...


    Saludos!

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  3. nunca es tarde si la dicha es buena

    (no es de curas y monjas, pero algo clásico sí)

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  4. Verdaderamente exquisito y sensual forma de narrar una situacion por much@s deseadas...........felicidades

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