No hay color

martes, 12 de abril de 2011

No hay color… esa fue mi última afirmación cuando llegué a casa. Os cuento la historia. Llegó hace ya un mes como becario para hacer unas prácticas en la oficina. Me impresionó ver aquel fornido chico, alto, musculoso y de piel tan negra. Parecía haber salido de lo más profundo de un país africano. Recuerdo que me excité… la primera impresión es la que vale, no hay una segunda oportunidad de causar una primera impresión y es cierto a mí me valió con la primera… o por lo menos eso quería creer. Además yo había tenido muchas relaciones… ninguna seria, en todas acabábamos en la cama follando como descosidos y al día siguiente… nu se.

Aquel negrazo me había puesto en pie de guerra… de nuevo. Le asalté, antes que ninguna otra guarra lo hiciera, invitándole a mi apartamento. Accedió y nos encontramos a la hora prefijada. Los hechos se sucedieron según el guión de mi vida… dominante sobre los hombres. Siempre me acomodo en casa cuando les voy a recibir de una manera insinuante, provocándoles a todos esos morbos y en consecuencia excitación que deseo… tacones altos, vestidos o camisetas cortas y pocos o ningún abalorio para que no distraigan su atención. Ese día, cuando entró todo iba como yo había previsto y a los pocos minutos ya le tenía hechizado pero, ay dios, cuando decidí a quitarme la ropa y él a despojarse de la suya, comprobé que había llegado a otra dimensión.
Ed., así le llamábamos, tenía una polla impresionante. Nunca había visto algo así. Desde aquel momento comprendí que lo que pudiera suceder no tendría nada que ver con las anteriores relaciones. Pero deseaba entrar en esa “dimensión”. Sin mediar palabra me di media vuelta y tomando de la mesilla el lubricante se lo alcancé y con una mirada de excitación pero sabiendo que seguía siendo la parte dominante, él entendió lo que debía hacer… Una vez dilatado, Ed. comenzó a introducir su enorme polla. Hacia la mitad, tuve que masturbarme para provocarme excitación vaginal ya que en contra de lo que en anteriores ocasiones me había pasado, me estaba doliendo… pero no quería que parara y apreté mordiendo mis labios. Así hasta que llegó al final… sus huevos chocaban violentamente contra mi culo… Ed. en ese momento estaba fuera de sí. Yo, creo recordar, llegué a perder durante unos segundos la noción… pero fue delicioso cuando echó su semen saliendo a presión sobre mi vientre.

Continuamos durante meses… nunca había estado tanto tiempo con un hombre… cada día me sorprendía porque, aunque creí que ya estaba preparada para su polla, no fue así. Gastamos montones de botes de lubricante durante ese tiempo. Ed. se convirtió en mi macho dominante y yo en su sumisa. Terminó su contrato como becario. Se tuvo que volver a su pueblo. Tristemente le acompañé al aeropuerto y aunque presentía que le volvería a ver muy pronto, lloré amargamente. Vi despegar su avión y, mientras volvía a mi casa, iban pasando por mi mente los recuerdos no de Ed. si no de aquellos otros hombres que pasaron por mi cama. Al aparcar paré de recordarles y dije en voz alta… “no hay color”.

5 comentarios
  1. Sera por cosas como esta que existe aquel dicho?

    "If you try black... never go back"

    No se, me quedo con el, no hay color.


    Un abrazo!

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  2. Qué fantastico Syd,...si quieres ser negro...nunca lo serás.
    Sé por tanto lo que eres, no lo que deseas ser, dejar que tu corazón fluya es la mayor de las riquezas...no creo que se eche de menos una enorme polla, sino lo que esa polla te ha hecho sentir...y el color?...sólo cuando una persona te hace de verdad ver cosas diferentes, es cuando la vida tiene otro color...por lo tanto, mi querido gudelu, cuando uno es auténtico, ...no hay color.

    No dejes jamás de ser tú mismo.

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  3. Ya tenía ganas de venir a visitarte y descubrir lo que nos tenías preparado, como puedo ver, sigues alterando al personal con tus relatos y tus imágenes, me encantaaaa, jajaja.
    Echaba de menos venir a leerte.
    Besos y susurros con cariño

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  4. Dicen que lo del tamaño del pene de las personas de color es sólo un mito. Yo no lo creo, aunque también soy de las que piensan que el tamaño no importa y no lo es todo, ni muchísimo menos.
    Pero claro, a una siempre le queda el gusanillo y las ganas de probar. Además...que me pone ese contraste de dos pieles de color tan diferente.
    Gudèlu...aclárame algo que estoy hecha un lío: eres niño o niña?

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  5. las comparaciones son odiosas

    (eso decís los humanos, no?)

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