La siesta

lunes, 8 de agosto de 2011

De momento ese rato, la siesta, me ha traído tan buenos recuerdos… el último con mi amiga. Me acosté a dormir después de haber estado hablando con ella por el chat, escuchando en la habitación contigua a mi hijo y su prima jugando a la consola. Pero, por mi trabajo, caí pronto en un profundo sueño.
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Sentado en el sofá, viendo la tele, vi como entró mi amiga, descalza y con tan solo un camisón de raso cubriendo su pequeño cuerpo…
_ Espero que no te importe que me haya dado una ducha, estabas tan dormido…
_ Claro que no, cielo. En esta casa puedes hacer lo que quieras.
_ Pues entonces me voy a dar de la crema para cuerpo que tienes, vale?
_ Ya sabes dónde está, anda.

Al rato volvió con el frasco, se puso de espaldas a mí y dejó caer su camisón hasta medio cuerpo…
_ Me ayudas por la espalda? Tengo la piel áspera y no llego
_ Trae.

Comencé a extender la crema fría por aquella espalda… me parecía increíble que estuviera sucediendo. Según pasa mi mano por ella, mi polla iba engordando… estaba a punto de estallar. Llegué al final de la espalda y me dije, ahora no seas bobo. Le quité de un tirón la prenda dejándola totalmente desnuda…
_ ¡Uish!, ¿qué haces? Insolente…
_ Creo que en esta posición, quién mejor para seguir dándote cremita… Además tu culo me lo estaba pidiendo.
_ Niño travieso… está bien, pero que sepas que luego te voy a pegar.

Después de un buen rato maravilloso en el que mis manos masajearon su culo, mi mente estaba muy caliente… había ganado a mi timidez y las diferentes corridas en mis calzoncillos me daban la razón. Pero debía terminar el trabajo iniciado, no me podía quedar ahí.
_ Ahora siéntate a mi lado y túmbate… deja tus pies sobre mí que no vas a olvidar el masaje que te quiero dar.

Así lo hizo, sin rechistar… como una excelente perrita. Colocó sus pies y me puse a la faena. Los masajeé y ella terminó despatarrada de puro relax dejando al descubierto su impresionante coño húmedo y muy peludo. Pero aquella perrita seguía callada así que, sin mediar palabra, me terminé de desnudar, acerqué mi polla a su raja, me agarró del culo y apretó para que de un golpe certero se la clavara hasta el fondo… después de múltiples fogosas embestidas y justo cuando me iba a correr me quitó de otro tirón, me tumbé a su lado y la dije con voz firme
_ Por favor déjame que me haga una paja, necesito correrme.
_ Claro, me contestó escuetamente.

Comencé a masturbarme y según pasaban los segundos, mi cuerpo se iba tensionando, los jadeos más rápidos, mi mano procurando movimientos más firmes… arriba y abajo, las venas cada vez más gordas, el glande enrojecido a reventar. El morbo que me daba hacerme por primera vez esa paja mirándome aquella mujer, era lo máximo. Y, así, dando un gran gemido es como me corrí… sobre la tripa. Una gran cantidad de semen salía y salía sin parar hasta que, con las últimas convulsiones, terminó de chorrear. Ella permaneció quieta, admirando aquella fuente pero pronto se abalanzó sobre mi polla… ya casi flácida, terminando de succionar aquel líquido blanco que no había podido salir. Después, con sus dedos, jugó con aquel semen que poco a poco se iba haciendo más viscoso… pero solo jugó con él, me hacía dibujos, lo extendía.
_ Gracias, lo necesitaba de verdad. Era una de mis fantasías sin cumplir… correrme delante de una chica sin que se lo trague, debo ser muy raro jajajajajaja.
_ Sí es raro, no es lo que quiere la mayoría, todos necesitan echarlo sobre o dentro de la chica… es como que necesitan tener ese sentimiento de “machos dominantes”… marcar el territorio. Gracias a ti cielo, me abres los ojos.

Y de esa manera fue como ella había aprendido una nueva lección… y yo que la vergüenza que durante toda mi vida me había acompañado había empezado a dejar de ser un lastre.



4 comentarios
  1. Siempre hay por algún lugar de la tierra ese ser que se complementa y que deja que nuestras fantasías dejen de serlo, que se pierda la verguenza y el pudor...estoy convencida de que esa mujer vendería ahora su alma al diablo por estar en tu sueño y por comerse tu semen.
    Mi beso contigo querido Gudelu

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  2. Tampoco está mal, eso de hacerlo para alguien, por el simple placer de que sea testigo de nuestro orgasmo.

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  3. Se parece a mi sueño aún no realizado ... aunque confieso que también me gustaría estar del otro lado.
    Ver a mi pareja masturbarse y que ella me vea a mi .. una de las cosas, entre muchas, que tengo que hacer antes de morir...

    Buen relato amigo.

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  4. Yo lo hago asi a menudo: me gusta ver como el se corre,y no sobre mi y menos en la boca,que no me gusta.
    (solo lo bebo de alguien...y muy de vez en cuando)
    Me gusta a morir ver a un hombre masturbarse delante mio! ufff!
    beso

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