El último paciente del dia

jueves, 7 de junio de 2012


AUTORA DEL RELATO:  FELINA.

Atendía un paciente cuando lo vi llegar. Viéndome ocupada, me sopló un beso y con un gesto me dio a entender que me esperaba arriba.
Ya estaba oscuro cuando finalmente pude cerrar, después de haber despedido al último cliente, me saco los zapatos y cansada subo las escaleras, sonriendo al oler la comida que evidentemente se puso a preparar para esperarme. Oigo música y nada más. Algo intrigada, abro la puerta del apartamento y no veo a nadie, solo mis gatas me miran adormiladas desde el sofá. Estará en la terraza… pensé, pero antes de poder avanzar un paso más, oigo su voz hermosa, diciendo: te estoy esperando amor.
Giro la cabeza y lo veo....metido en la bañera llena de espuma, hay velas encendidas y dos copas de vino  esperándome. Me apoyo en la puerta y le sonrío… es que sabe sorprenderme siempre....
Me sonríe y siento que mis rodillas y mi sexo se ablandan y toman calor... lo miro y lentamente desprendo la bata que llevo puesta, dejándola caer al suelo, lo miro y me devuelve la mirada con una ceja levantada, es su modo mudo de preguntar... ¿no vienes? Me desprendo el sostén y luego me saco la tanga......y luego llevándome las manos a la nuca, me suelto el cabello que cae en cascada sobre mi espalda y senos, y su caricia suave provoca el endurecimiento de mis pezones.
Veo sus dulces ojos de cervato brillando. Las luces temblorosas de las velas trazan un juego de luces y sombras en mi piel blanca que destaca contra el azul del baño. Me acerco y en lugar de meterme dentro... me siento sobre las baldosas a los pies de la bañera y, metiendo los pies, los apoyo en sus rodillas bajo el agua, recorriendo con ellos sus piernas y muslos y disfrutando del calor del agua y la suavidad de la espuma.

Me toma de los tobillos y guía mis pies hacia su sexo, lo acaricio lentamente...sintiendo como se tensa y se relaja a la vez, mis dedos lo recorren, lo pellizcan suavemente, presionando la dureza suave de su sexo.
Separo mis piernas sin dejar de acunarlo entre los arcos de los pies, que se mueven suave pero firmemente y mis manos acarician mis senos turgentes. Me arqueo un poco hacia atrás y mis cabellos me rozan las nalgas, a medias haciéndome cosquillas, a medias excitándome aun mas. Mi mano sigue el camino de mis deseos y busca el sitio que late y palpita ansioso...paso suavemente los dedos por encima y así húmedos me los llevo a la boca....
El modo en que me mira, con los ojos brillantes y las manos crispadas a los lados de la bañera, me dicen lo que desea y mi dedo corazón comienza a trazar círculos alrededor del clítoris. Mientras, no puedo evitar que un gemido escape de mis labios. Muevo más rápido los dedos, dejándolos deslizarse por el resbaloso manantial que brota de mi interior… con la yema del dedo presiono y siento dispararse una oleada de calor que me arrebata. Intento parar pero es imposible, mi sexo tiene voluntad propia y exige que lo obedezca, me inclino hacia atrás mientras mi cabeza se apoya en la pared detrás mío, y siento una caricia de seda en mis muslos e inmediatamente su boca toma posesión de mi sexo y su lengua reclama el sitio de mis dedos que se retiran para enredarse en sus cabellos atrayéndolo aun mas a mí.

Mi cuerpo se hace manantial bajo sus caricias, sus dedos dejan marcas pálidas en la rosada piel de mis muslos cuando me aferra como si fuera a beberme entera y yo a vaciarme una y otra vez en su boca. Me muevo, me estremezco, el vapor del agua y el calor de las velas se unen a la oleada frenética que me arrebata, vibrando como una hoja y gimiendo bajo la tormenta de placer que me traspasa.
Sin soltarme... me atrae a su cuerpo… piel resbalando, muslos suaves que se cruzan, rodillas apoyadas a sus costados,  brazos alrededor de su cuello… mis cabellos mojándose sobre la espalda.
Me toma la cara con las manos y me besa largamente, con su lengua inquisitiva y preguntona... "¿quieres?"... dice... "te deseo"… le responde la mía.
Mis senos acarician dulcemente su pecho, nuestros cuerpos mecidos por el agua que en olas cálidas acarician nuestras pieles casi unidas. Tomo su boca con mis labios, recorriendo sus contornos tan soñados, bebiendo del sabor de su boca, ese aroma de su aliento que invade mis sentidos y traspasa mi sangre, dejándola jadeante y ruborosa. Como una gata le lamo el cuello y el hueco de la garganta, sintiendo en la punta de la lengua ese gemido inarticulado que ansia escapar de sus labios bajo la caricia inquieta de mi lengua… siento bajo mi pubis la dureza creciente de su sexo que se abre camino  entre mis labios suaves y mojados… resbalando… acariciando… incitando.

A

1 comentario
  1. QUE GRAN RELATO DE FELINA,,, MUY SENSUAL Y EXCITANTE.
    MIS FELICITACIONES A LA AUTORA.
    UN SALUDO GÙDE!!!

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