EL ZULO (1ª PARTE)

viernes, 9 de junio de 2017

Solo, sentado ante el ordenador, buscando y editando fotos para mi colección fue pasando el día hasta que, en un momento dado, un sonido me alertó de que me había entrado una conversación a través del chat... que lo tenía bastante descuidado y harto de casi todo.

Obviamente lo abrí y descubrí que Sandra quería hablar conmigo. Así comenzamos a charlar y llegamos hasta el fondo descubriendo que teníamos muchas cosas en común. No podía quedar en una simple y fría conversación y Sandra decidió quedar conmigo.

La mañana en el que quedamos, aparqué el coche por la zona que me explicó y esperé nervioso ya que solamente tenía una foto de su cara. A los minutos de estar allí, tocó el cristal... una sonrisa invadió el coche. Le abrí la puerta, se sentó y nos besamos. 

Parecía que nos conocíamos hace tiempo. Todo era confianza.

- ¿Dónde vamos?... le pregunté.
- No hay prisa, ¿no?... estoy muy cómoda a tu lado. Ya vamos viendo.

Tomó mi mano, se la llevó a la boca y mojó con su lengua mis dedos. Yo no lo podía creer... todo era silencio. Me dejé llevar porque necesitaba que esa Reina llevase la voz cantante.

Sacó mis dedos empapados y, sin pensarlo, los llevó hasta debajo de su vestido... rebuscando su vulva... hasta que mis dedos entraron allí. Sin soltarla, se fue masturbando. Sandra estaba muy mojada. 

Nunca había estado con una mujer tan ardiente... tan posesiva... tan ideal.

Yo creía que solamente habíamos quedado para tomar un café.


Cuando se corrió, sacó mis dedos de su coño y los empujó hasta mi boca. Era puro placer lo que estaba tragando... elixir caliente y espeso que bajaba por la garganta.

Mi polla estaba apunto de estallar y noté cómo salían unas gotas. Yo seguía callado... no me salían las palabras.

- Conduce y métete por esa calle. Ya te diré.

Iba absorto... no podía entender, ni quería, aquello que me había sucedido... y aun no había pasado nada. Pero me gustaba mucho... 

- Para ahí. Cruza hasta el Hostal y pide una habitación. Cuando te den las llaves, sal y me haces una señal.

Todas aquellas órdenes las cumplí como un buen chico. Debía portarme bien porque aquella chica me había llevado hasta el paraíso y tenía la obligación de darle el gusto.

Salí del hall y, según me encaminaba hacia la puerta en la que se encontraban las habitaciones, levanté el brazo para que me viese... buscamos la habitación y entrando en ella, cerré la puerta de la gloria.

(CONTINUARÁ)

2 comentarios
  1. Caray!!!
    Eso sí que es un café... con todos los ingredientes.
    Besos.
    Me gusta volver a leerte en relatos breves.

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    1. Eso pensaba... si quedar a tomar un café es esto uffffffffff cuando quedáramos a comer...

      A tus PIES

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