EL ZULO (2ª PARTE)

martes, 13 de junio de 2017

Era muy pequeña, una cama de 90 cm., una mesita, silla y un pequeño baño con lavabo, ducha y water... todo muy sencillo pero, a la vez práctico... ¿para qué más?

- Quítame las sandalias, me dijo Sandra sentada en la cama. Yo obedecí. No había mayor gusto en ese momento que descalzarla y ver desnudos aquellos deliciosos pies. Cuando lo hice, pude disfrutar de aquella hermosísima visión. Sus dos pies desnudos... gorditos, pequeños y con las uñitas pintadas de color negro. Me volví loco... eran míos y estaban a mi disposición.


Los tomé con delicadeza, como si de una flor se tratase y los besé por cada centímetro de ellos. Estaban tan cuidados que de vez en cuando debía abrir los ojos para ver que eran reales. Ella gozaba y gemía cuando pasaba mi lengua entre sus dedos explorando y saboreandolos.

- Ven aquí, me dijo dando una palmada sobre la cama. Desnúdame cachorro... me gustaba mucho que me llamase así. Bajé la cremallera del vestido y se lo quité. No llevaba sujetador asi que sus pechos quedaron al aire libre mostrando sus duros y oscuros pezones de punta.

Me arrojé como un bebé que busca la comida, sobre ellos. Mordisqueé con suavidad mientras oía sus quejidos. Pero no paré... el cachorro tenía hambre y, a esas alturas, empezaba a perder el control como humano dando paso al animal rabioso y sediento de puro sexo... sexo sin amor.

Era muy obvio que ella tampoco quería otra cosa que no fuese sexo... y cuanto más fuerte, mejor. Habíamos perdido la noción del espacio/tiempo... todo valía.


La besé, con aquellos besos de pez que inundaban mis sentidos y sé que los suyos, de lujuria y perversión. Atravesando el valle entre sus pechos, comencé mi viaje inagotable parando primeramente en su delicioso ombligo, después... opsssss tenía aun puesto su tanga negro... mis besos se posaron allí...

Cachorro estúpido... arráncamelo. Se lo quité despacito a la vez que mi lengua iba buscando ansioso sus labios. Veía como el tanga ya estaba manchado de su elixir y aproveché para lamerlo... Sandra notó como mi barbilla se posaba sobre su coño y dando un tremendo gemido cogió mi cabeza empujándola con fuerza... llegando a hacerme daño. Pero el cachorro estaba a sus ordenes y solo empezaba a sentir el placer que tenía la Reina.

Siempre me atrajo dar todo el placer que puedo ofrecer que el que me puedan dar... por eso debe ser que no echaba de menos su tocamiento sobre mi. Esperaría el tiempo necesario.

...CONTINUARÁ...

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